The heat spells of Mexico City

El calentamiento de aire urbano se ha documentado ampliamente tanto en el aspecto de su intensidad como en la extensión del fenómeno (Oke, 1982). A medida que crecen las ciudades se experimenta un aumento en la temperatura. Las ondas de calor tienden a aumentar el riesgo de una mayor morbilidad en l...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Ernesto Jáuregui
Formato: article
Lenguaje:EN
ES
Publicado: Universidad Nacional Autónoma de México 2009
Materias:
G
Acceso en línea:https://doaj.org/article/dabd0c75b1784161aff64580ade3c604
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Descripción
Sumario:El calentamiento de aire urbano se ha documentado ampliamente tanto en el aspecto de su intensidad como en la extensión del fenómeno (Oke, 1982). A medida que crecen las ciudades se experimenta un aumento en la temperatura. Las ondas de calor tienden a aumentar el riesgo de una mayor morbilidad en la población urbana (IPCC, 2001). Los valores límite para definir una onda de calor varían geográficamente. Para el caso de la Ciudad de México (que se encuentra a 2 250 msnm en los trópicos) se ha adoptado 30° C como valor límite cuando se presente durante tres días consecutivos o más y una temperatura mínima de 25° C como promedio. Estos eventos ocurren al final de la estación seca durante los meses de marzo a mayo, cuando la humedad relativa alcanza un mínimo (¿20%), lo cual favorece el estrés por calor. En este trabajo se han utilizado datos de temperatura máxima del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Los resultados muestran que durante la segunda mitad del siglo XX la frecuencia de los eventos de ondas de calor se incrementó de 6 a 16 en los años noventa, con un marcado crecimiento de la población de la capital de 8.5 a 16.5 millones de habitantes (CONAPO, 2000). Durante este tiempo el contraste promedio urbano/rural se consideraba de 6 a 10° C (Jáuregui, 1986). La aplicación de índices de calor basados en el balance energético (PET, PMV) señalan que el impacto a la población puede ser de ligero a moderado durante estos eventos. Ya que el cambio climático global va a significar un aumento en las temperaturas nocturnas (IPCC, 2001), es probable que aumente la incidencia de estos fenómenos.