La pretendida curación de la escrófula por el toque del rey

Desde el siglo XI y hasta principios del siglo XIX se desarrolló en Francia e Inglaterra una ceremonia por la cual los reyes, a los que se creía dotados de un don divino hereditario, por el tacto de su mano podían curar las escrófulas, nombre que ha correspondido a la linfoadenitis tuberculosa que a...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Duarte,Ignacio
Lenguaje:Spanish / Castilian
Publicado: Sociedad Chilena de Infectología 2014
Materias:
Acceso en línea:http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182014000400013
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Sumario:Desde el siglo XI y hasta principios del siglo XIX se desarrolló en Francia e Inglaterra una ceremonia por la cual los reyes, a los que se creía dotados de un don divino hereditario, por el tacto de su mano podían curar las escrófulas, nombre que ha correspondido a la linfoadenitis tuberculosa que afecta principalmente los ganglios del cuello. El rito llegó a celebrarse regularmente ante grupos de enfermos y una multitud de espectadores. La creencia en ese poder milagroso se basaba en que el monarca, por el hecho de ser ungido y coronado en una ceremonia religiosa, asumía un carácter sacerdotal junto con el poder temporal. Los monarcas de Francia e Inglaterra habrían aprovechado y estimulado la credulidad de sus súbditos para afianzarse frente al poder de los señores feudales y en momentos en que ocurría una alternancia de dinastías. La elección de la escrófula puede haberse debido a su alta frecuencia, a que puede evolucionar con fases interpretables como curación, y a que el concepto de escrófula pudo incluir otras lesiones con tendencia espontánea a episodios de remisión. Los datos históricos disponibles y el conocimiento actual de la linfoadenitis tuberculosa no sustentan la creencia en curaciones milagrosas masivas.