¿Desarrollo o liberación? Ecos actuales de un viejo debate

Resumen En su recepción del Concilio Vaticano II la Iglesia latinoamericana -focalizada en el problema de la pobreza-, tomó distancia de la teología del desarrollo planteada en Gaudium et spes y de la antropología subyacente, sea soslayando este concepto como expresión de la ideología “des...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Irrazábal,Gustavo
Lenguaje:Spanish / Castilian
Publicado: Pontificio Seminario Mayor San Rafael Valparaíso 2017
Materias:
Acceso en línea:http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-92732017000200175
Etiquetas: Agregar Etiqueta
Sin Etiquetas, Sea el primero en etiquetar este registro!
Descripción
Sumario:Resumen En su recepción del Concilio Vaticano II la Iglesia latinoamericana -focalizada en el problema de la pobreza-, tomó distancia de la teología del desarrollo planteada en Gaudium et spes y de la antropología subyacente, sea soslayando este concepto como expresión de la ideología “desarrollista”, sea neutralizando su relevancia a través de la expansión indefinida de su significado, y en todos los casos subordinándolo a la idea y el objetivo de la liberación. Pero su visión unilateral de la pobreza, que interpreta como consecuencia virtualmente exclusiva de las “estructuras de pecado”, lleva inevitablemente a una visión maniquea de la vida social entendida en términos de antagonismo de clases, y empuja por su propia lógica a la acción revolucionaria. Al mismo tiempo, pasa por alto el desafío decisivo para derrotar la pobreza, que no es únicamente la mejor distribución de la riqueza sino también y ante todo su creación. En esto consiste el desarrollo económico, fenómeno moderno pero posibilitado por la capacidad de iniciativa e invención característica del ser humano como imagen de Dios. Mientras los caminos de liberación preconizados por la teología de la liberación y la teología del pueblo han fracasado de modo inapelable, el sistema económico, político y cultural que Michael Novak denominara “capitalismo democrático” es el único que ha demostrado y sigue demostrando capacidad efectiva para liberar las energías creadoras de la sociedad, permitiendo a los pobres prosperar y convertirse en artífices de su propio destino.